En la osteopatía se distinguen las siguientes áreas:
Cráneo-sacral (trabajo con y entre la cabeza y el sacro)
Visceral (trabajo con los órganos internos)
Parietal (trabajo con el sistema músculo-esquelético)
La osteopatía es una medicina holística y constituye dentro de esta una forma propia. Considera a cada persona como un individuo único y adapta el tratamiento a esa individualidad. La osteopatía se enfoca en la movilidad del cuerpo en su conjunto, así como en los movimientos propios de los tejidos, las partes del cuerpo y los sistemas de órganos, y en cómo todos estos interactúan entre sí.
Esta interacción está determinada por las fascias: membranas que envuelven cada célula, cada órgano y todo el cuerpo, conectándolo todo entre sí.
Si la libertad de movimiento de una parte del cuerpo o de un órgano se ve limitada, se generan tensiones en los tejidos que pueden causar disfunciones. El cuerpo puede compensarlas hasta cierto punto, pero si ese límite se supera, aparecen las molestias.
La osteopatía se dedica a identificar y tratar esas disfunciones funcionales, utilizando técnicas propias que se aplican con las manos del terapeuta.
En sentido estricto, el terapeuta no trata enfermedades, sino restricciones del movimiento.
Los principios de la osteopatía fueron descubiertos hace unos 140 años por Andrew Taylor Still en Estados Unidos, quien fundó la osteopatía como una nueva rama de la medicina. Desde la escuela que él creó, este conocimiento se difundió por todo el mundo y ha seguido evolucionando constantemente.
Tras una detallada anamnesis, el osteópata trata exclusivamente con las manos.
El objetivo del tratamiento es detectar las limitaciones de movimiento y tratarlas mediante técnicas osteopáticas, utilizando las manos —instrumentos sensibles y entrenados durante años— como principal herramienta.
La osteopatía se considera una disciplina terapéutica y solo puede ser practicada por médicos y naturópatas. Una formación completa dura entre cinco y seis años.
Los límites de la osteopatía se encuentran en enfermedades como el cáncer, infecciones graves o trastornos psíquicos severos; sin embargo, puede aplicarse como terapia complementaria y paliativa.




